La Gaceta de Salamanca
“ROBAR A UN INDIGENTE ES DE SER MUY MISERABLE”
PÁGINA 27 En la calle Álvaro Gil, Edgar sobrevive entre cartones tras el robo de lo poco que tenía: 10 euros y una bolsa con sus pertenencias. Fue golpeado mientras dormía en un antiguo cajero que desde hace algo más de un mes es su refugio:“Robar a un indigente es de ser muy miserable”. Sin embargo, entre el frío y la soledad, aún conserva la capacidad de agradecer un gesto sencillo: “Un simple café”, dice este hombre que un día tuvo familia, trabajo y pasaporte, y que ahora solo pide una conversación que le devuelva el calor humano. Seguir leyendo
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